Como siempre, ha sido una gran satisfacción crear un espacio de debate para pensar el entorno digital desde el feminismo. En una mañana, hemos hecho un recorrido exhaustivo de todas las cuestiones que, como tías, nos sugiere la revolución digital: las nuevas formas de exclusión, la representación de las mujeres en Internet, las barreras psicológicas y los estereotipos que nos alejan de la tecnología, la reproducción de los roles de género en el espacio digital y las enormes posibiliaddes de subversión y creación de redes que nos proporciona Internet.
Porque, efectivamente, curadas de espanto de la euforia de la liberación digital (NO, el ciberespacio no nos hará libres, ni a nosotras ni a nadie), volvemos a la carga para pensar en positivo. Y nos armamos de ganas para poner en marcha nuestras prácticas de guerrilla. Esas que, a diferencia de las militares, no se ven venir pero hacen poco a poco su camino hacia la transformación de paradigmas.
Hasta hicimos saltar la alarma de incendios del centro :-)
Estoy muy contenta. Este fin de semana me han invitado a participar en Generatech!, un encuentro para promover agenciamientos de género en la cultura audiovisual a través del uso de software libre.
Parece que corren aires ciberfeministas... El otro día, Placida Yeye de Plazandreok comentaba que, en opinión de Remedios Zafra (investigadora y autora de Netianas ), ahora estamos en un momento de post-utopismo. Que razón tienes Remedios.
Pero es precisamente a partir de ese sentimiento de timo generalizado respecto a las posibilidades emancipatorias de las tecnologías que podemos empezar a construir algo verdaderamente interesante. Conscientes de los retos reales que plantea el nuevo orden tecno-social para todo/as: la ideología securitaria aplicada a la red, las amenazas a la privacidad, la hiper-mercantilización del ciberespacio (comparadas con Second Life las dot.com eran una broma...) o el nuevo super-trend de las redes sociales convertidas en el nuevo objeto de deseo de la especulación financiera internacional.
Porque al mismo tiempo, con la extensión de las tecnologías, de hecho cada vez más subjetividades "periféricas" (gitanos, bolleras, sin-papeles) toman la red y encuentran su hueco. Periférico y anecdótico, caótico y minoritario. Desordenado y desconectados los unos de las otras ¿y? No queríamos tomar el poder sino movilizar el poder de las mentes ¿verdad?
Mi intervención será en una mesa redonda sobre Software Libre y Desarrollo de la Netsfera Feminista con Miriam Ruiz (de Debian Woman ) el sábado por la tarde.
Además, Generatch! es una excusa perfecta para re-encontrarme con un montón de amigos/as de Barcelona como Radio Paca , Dones Tech o toda la fantástica crew de Horitzo Tv que se encargarán de retransmitir el evento en streaming.
El programa completo:
Y el manifiesto:
GE
Género: Sistema de clasificación en que los elementos nominales son clasificados dentro de un número finito de clases, para las cuales generalmente hay reglas de concordancia. La eterna dicotomia entre femenino y masculino.
Generar: Crear, producir a partir de cierto contexto dado, introduciendo novedad.
NE
RA
Genérate: Imperativo de acción sobre el sistema de género. Crítica a las categorías de identidad de género dominantes. Ironía que enfatiza en la agencia o capacidad de generar el propio género.
DesGeneraTech, TransGeneraTech, DisGeneraTech, InterGeneraTech,...: Deconstrucción de las formas dominantes de tecnoidentidad y desarrollo de nuevas formas de construcción de género.
TECH
GenéraTech
Uso de la tecnologías libres para promocionar agenciamientos de género
en la tecnocultura audiovisual.
GENERATECH es una iniciativa de Investigación-Acción que promueve agenciamientos de género en la tecnocultura audiovisual a través del software libre. Se trata de crear espacios de coordinación y colaboración entre asociaciones, colectivos y personas para ampliar y defender la libre circulación de conocimientos, experiencias y técnicas, en el campo de la reflexión y acción crítica de las relaciones de género en la actualidad.
Estos días finaliza Cartelera Fantasma, un ciclo de cine sobre control y vigilancia social organizado por Left Hand Rotation, un colectivo a tener en cuenta.
Si Left Hand Rotation consiste en un giro inesperado en dirección contraria nos lo han puesto fácil: El ayuntamiento de Madrid ha decidido llenar de cámaras el barrio de Malasaña como medida para solucionar el conflicto ya conocido (Prostitución, tráfico de drogas, mendicidad tras el cierre y remodelación absurda de la Plaza de los Cines Luna). Nos hemos apresurado a dejar "En Ejecución" nuestros nuevos estrenos.
Por ello proponemos y llevamos a cabo ciclos de Cine sobre Control y Vigilancia Social como temática principal, valgan de ejemplo películas como THX1138 (George Lucas. 1973), 1984 (Nineteen Eighty-Four, Michael Radford. 1984), Más de mil cámaras velan por su seguridad (David Alonso. 2003) ó Red Road (Andrea Arnold. 2005)
Muy intenso fin de semana en Generatech Barcelona intentando comprender dónde pueden encontrarse el audiovisual, el software libre (hasta aquí está fácil) y el-los-lo género (y entonces se complica) y pensar-se-nos en común.
Por ejemplo, desde la infinidad de metáforas de emancipación que nos da la ideología del software libre: liberar tu sistema operativo es sólo el principio. También puedes hackear tus códigos de conducta o de viad o de género y, por ejemplo, disolver las categorías chico / chica / bollera / trans. Y reinventarte desde cero cada día.
El temazo se nos quedó un poco grande (intelectualmente hablando) pero hicimos brainstroming a la grande y ancho. Y sobre todo mucha red mucha red mucha red entre personas diferentes con ganas de compartir. Creando enlaces, como diría la Srta Cyborg .
Me gustó muchísimo el trabajo de las chicas de Valencia-ningún link que reseñar- sobre la Escuela de Madres, un grupo de mujeres que han sufrido malos tratos y se juntan dos horas por semana para hacer lo que no hacen nunca como ir al cine, charlar o sentir que aprenden cada día un poco más de cualquier cosa.
estamos en ello, pero me molaría hacer una lluvia dorada de ideas sobre qué queremos hablar.
vale.. lo hacemos ahora?
tengo asamblea en 30 minutos, pero sí lo hacemos.
vale, empiezo... instalamos desCTRLadas porque existe el control, porque las fajas nos aprietan y porque los alquileres nos ahogan!
Nos descontrolamos para fugarnos del mundo-cuadrícula que nos dice hasta donde debemos sentir, pensar y desear
Con el descontrol salimos del armario
jejeje ... me gusta
Lo destrozaremos a patadas. Esta vez no tenemos miedo, sino rabia.
y con las normas que limitan nuestras vidas hacemos aviones de papel.
Somos root de nuestros cuerpos deseantes
el teclado para nosotras es una zona erógena
qursana: ahora me da cosquillas tocar el teclado, jeje!
nadie más que nosotras domina nuestros cuerpos postgenéricos
somos una producción social y tecnológica. Sin fronteras ni límites. Impatentables
como el software libre; constantemente cuestionándonos y desarrollándonos a nosotras mismas
vagabundas de la red, navegamos por un camino desviado de baldosas amarillas
me gusta lo de "vagabundas de la red".
no sólo vivimos del cyberespacio... saltamos de la red al metro y sin pagar!
pasamos de la propiedad intelectual
y emocional
confiamos en nuestro instinto prekario
descontroladas es un una irreverencia, una ida de olla...
conscientes de que somos hijas del militarismo y del capitalismo, nos rebelamos ante ellos. Somos permanentemente adolescentes incomprendidas.
No nos controles porque, abriremos también tu armario.
Y te sacaremos a ostias.
No dejaremos ni una sola casa vacía. Okuparemos los espacios muertos para llenarlos de perversiones.
Queremos destruir todas las fronteras, que la gente se mueva sin permisos.
y si sigues controlando prepárate, tenemos vaginas dentadas y dildos kalashnikov.
Nuestra única naturaleza es la infidelidad.
dale nena, jejeje!
y no somos sólo nazuke, nilska, qursana, sweena y wiky...
Somos desCTRLadas... brujas, putas, refugiadas, transexuales, gordas, freekys, mujeres, sodomistas, hadas, queers, sados, locas, inmigrantes, flacas, las que abortan, desviadas, esclavas osadas, marujas, bolleras, sin-papeles, ateas, travolakas, guarras, niñas, urofilias, pobres, maricas, sin-techo, viejas, santas viciosas, drag reinas y reyes, rebeldes, precarias, piratas, zorras, presas, rabiosas, seropositivas, amigas, bukkakes, madres, ... y mucho más .... y porque si nos tocan a una, nos tocan a todas
REALITY HACKING. ¿QUIÉN TEME A LOS CÓDIGOS DE REALIDAD?
2006 / Ptqk para Zemos98
Algunas máquinas llevan tanto tiempo operando en la realidad que han producido estructuras y códigos disciplinarios que consideramos normales –normalizados- mientras que otras irrumpen en el contexto social produciendo rechazo o ilusión por los cambios que anticipan. En 2001, las Guerrilla Girls imaginaron el cartel de una película ficticia titulada “The Birth of Feminism” en el que Pamela Anderson, Halle Berry y Catherine Zeta-Jones, en bikini y actitud provocadora, exhibían una pancarta con el eslógan “Equality Now”. El objetivo de esta acción no era sólo denunciar el uso y abuso de la imagen de la mujer como recurso publicitario, algo que sólo hubiese interesado a quienes ya gozan de una conciencia de género bien arraigada. Su propósito era más sutil y consistía en atraer al espectador y ganarse su confianza para, después, sorprenderle con un mensaje que no estaba preparado para recibir. “They make women´s rights look good. Really good” era el subtítulo.
La táctica activista del primero un guiño y después un codazo, como la utilizada por las Guerrilla Girls, es una forma de reality hacking que apuesta por la apertura y la reescritura subversiva de los códigos de realidad de toda índole: mediáticos, tecnológicos, sexuales, arquitectónicos, lingüisticos, políticos, económicos, sociales o afectivos. Inspirado por movimientos artísticos como Fluxus, el situacionismo y, en general, el discurso de la interacción entre el arte y la vida, el reality hacking pronto empezó a ser utilizado con propósitos de agitación directa, pasando del artivismo digital y la desobediencia civil electrónica a las protestas populares contra el FMI, el Banco Mundial y el tráfico global de mercancías, servicios y capitales. El hacker de realidad, al igual que el informático, conoce bien los sistemas y los interviene, dándoles un sentido y una utilidad radicalmente nuevos. Como estrategia de agitación, el reality hacking no se sitúa ni en la denuncia utopista ni en la confrontación directa. Es, más bien, un método para pensar el entorno y actuar sobre las relaciones semióticas y fácticas en las que se apoya.
También el colectivo activista The Yes Men hackea los códigos de realidad cuando sus miembros se hacen pasar por representantes de la OMC (Organización Mundial de Comercio) y acuden a conferencias internacionales en su nombre. En una de ellas, dedicada a la producción textil internacional, exponen con absoluta serenidad la hipótesis de que, de haberse dejado la esclavitud en manos del libre comercio, ésta se hubiese convertido “naturalmente y sin necesidad de intervención estatal” en un medio de contratación legal de los trabajadores del tercer mundo, avalado por el GATT. Al finalizar la conferencia, el Yes Man se desprende de su traje y exhibe un mono de licra coronado por un enorme pene y una pantalla: es la nueva propuesta de la OMC para controlar a los trabajadores de la industria textil en el mundo. El acto culmina con muchos aplausos, cocktail de agradecimiento y, al día siguiente, foto a color en el periódico local.
Si adaptamos la definición que propone el diccionario Jargon File, reality hacker sería entonces todo aquél que “disfruta del reto de superar creativamente las limitaciones que le rodean”, subvirtiendo los códigos que constriñen nuestro interfaz tanto en el ámbito público -el del consumo, la socialización o la acción política- como en el ámbito privado -el de los procesos de reflexión, seducción, admiración o afecto. Y, mientras que el primero es objeto de múltiples intervenciones con vocación política o artística, las experiencias de intervención subversiva del segundo, el de lo íntimo y lo personal, continúan siendo anecdóticas, casi exclusivamente relegadas a las formas de activismo queer. Desde el famoso lo personal es político hasta las teorías ciber y post-feministas de la década de los noventa (con las limitaciones inherentes a todo tipo de etiquetas), el pensamiento de género se ha preocupado por explorar los límites entre lo real y su discurso, proponiendo apropiaciones inéditas y socialmente abiertas -horizontales y participativas- de los códigos de identidad más arraigados, como las categorías hombre/mujer, humano/máquina o naturaleza/cultura. Cuando Donna Haraway afirma: “A finales del siglo XX -nuestra era, un tiempo mítico-, todos somos quimeras, híbridos teorizados y fabricados de máquina y organismo; en unas palabras, somos cyborgs” propone una celebración creativa de estas confusiones y apela a nuestra responsabilidad y nuestro placer para construir otras distintas. Audaces, originales y de nueva planta. Y no sólo en la esfera de los discursos del género sino también en las relaciones -íntimas pero igualmente políticas- que establecemos con los demás agentes del entorno, ya sean de carácter humano o tecnológico.
Un ejemplo. En un texto escrito para Netlach, Laurence Russel ironizaba sobre la utilidad de una aplicación como el Open Office que sugiere al usuario el estilo más correcto de redactar un texto. Parece que está escribiendo una carta es una manera amable pero autoritaria de orientar la conducta que asume que todo aquél que se separa del formato establecido está, seguramente, cometiendo un error. Es decir que, pese a ser una herramienta de software libre, el Open Office parte del convencimiento de que existen estilos correctos y otros que no lo son y actúa como agente autorizado para decidirlo. Por defecto, se impone al usuario y configura su subjetividad, su estar ante la máquina, orientándolo hacia códigos de realidad de corte verticalista. El sistema cultural en que se apoya dista mucho, por tanto, de la actitud hacker de la que supuestamente se inspira y, ante la duda, opta por la llamada al órden, replicando modos de experiencia propios del viejo paradigma, como la autoridad, la racionalidad y la separación entre quien habla y quien escucha, entre quien escribe y quien lee lo que otros han escrito, entre quien programa la aplicación y quien la utiliza. La mayoría de nosotros no recurre al software libre para destripar el código sino en busca de herramientas que nos permitan ser agentes activos en la determinación de nuestro entorno tecnológico. Pero, como en el caso del Open Office, esto es algo que, por desgracia, no suele ocurrir. También las aplicaciones de código abierto, aunque gocen del beneplácito de un gurú como Richard Stallman, nos imponen la actitud de consumidores pasivos de mitos, innovaciones y categorías de realidad que ordenan nuestro espacio de interacción personal con la máquina.
Las preguntas que sugiere el reality hacking aplicado a la esfera de lo personal son las siguientes.
¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar en la desactivación de los mecanismos de autoridad, órden y referencia? ¿Y hasta qué punto es viable -y creíble- un proyecto colectivo de emancipación tecno-social si los códigos de realidad de nuestros sistemas operativos internos continúan siendo los mismos?
El método que se propone desde el reality hacking no es el de buscar respuestas a estas preguntas y asumirlas como válidas sino el de elaborar un mito: “una historia de origen inidentificable relatada una y otra vez con distintas variaciones que niega la primacía de una historia identificada como única verdad”. Lo que no significa mitificar el reality hacking o teorizarlo como un concepto intelectual más, sino construirlo desde la praxis, la insolencia y el desafío sistemático de todos los códigos, desarrollando colectivamente un discurso permeable, en permanente cuestionamiento y retro-alimentación, en el que no existan categorías legítimas ni sujetos autorizados.
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Publicado originalmente por Zemos98. CC Ptqk 2006 Este texto está registrado bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 2.5 España http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.5/es/
Podría decir que me solidarizo con los guionistas de Hollywood pero sería mentira. Lo que de verdad me hace sentir empatía por su causa es el puro morbo de ver manifestaciones en las calles de Los Angeles que no sean protagonizadas por negros suburbanos, por una vez.
La mejor crónica que se puede leer en castellano es la de Mi Querido Hernan Casciari . Busca el tag huelga_de_guinistas en su blog Espoiler. Lo cuenta todo con su inteligencia de siempre y, además, con la desesperanza de un seguidor de teleseries que ve cómo sus favoritas acaban antes de tiempo y mucho peor que cuando tienen final feliz (o sea, muy, pero que muy mal).
Actores, guionistas, directores y sus respectivos sindicatos (ellos también los tienen, qué suerte; no como los pobres telespectadores que no tenemos quién nos defienda) se han unido en diversas plataformas, como United Hollywood. Y toma ya, se han abierto un blogger para difundir sus noticias y llamar a la acción (para que luego digan que la web 2.0 no es para todo el mundo). We're fighting for the future, dicen, los muy irónicos. Será por SU future porque, desde luego, hasta ahora los guinistas de Hollywood no han mostrado mucha simpatía por todo lo que ocurre fuera de sus fronteras y su estrecho ángulo de visión.
Unidos por la solidaridad que da el estar jodidos, todos ellos han lanzado la campaña Speechless Hollywood en You Tube en la que, a través de varios episodios (mudos pero con guión, que tampoco son tan cutres) quieren hacer llegar al mundo su mensaje.
Por mí, y lo siento por Hernán y todos los tele-adictos aunque tengan criterio y todo eso, se podían quedar mudos para siempre.
Hay gustos para todo y el tema navideño no iba a sustraerse de la polémica. Mientras unos se aferran a las tradiciones y al sentimiento religioso para lanzarse al consumo desmedido, una minoría, cada vez menos silenciosa, alza la voz contra el despilfarro y abuso de los símbolos religiosos en estas fechas, en ocasiones, apelando a esas mismas tradiciones y creencias.
Parece que es difícil resistirse al poder hipnótico de las luces de colores, el sonido de los villancicos y la convocatoria de las grandes superficies. Se encienden los focos navideños y… empieza el espectáculo… Aunque cada vez es más difícil justificar esta situación en sociedades en las que Estado y religión se mantienen separados.
Es llamativo contemplar, cómo llegadas estas fechas, los símbolos religiosos toman las calles y se instalan sin pudor, acaparando la vida tanto de los cristianos como de los que pertenecen a otras religiones.
Desde las instituciones, se están intentando que toda la imaginería religiosa pase desapercibida para no resultar hiriente. El “Feliz Navidad” se transforma en “Felices Fiestas” y los símbolos cristianos se transforman en imágenes más neutras. Árboles de Navidad, música de jazz y comidas exóticas contra belenes, villancicos, polvorones y Papá Noel.
You know holiday shopping is offensive and wasteful. You know Christmas "wish lists" and "gift exchanges" degrade the concept of giving. You know Christmas marketing is a scam, benefiting manufacturers, stores, and huge corporations, while driving individuals into debt. You know this annual consumer frenzy wreaks havoc on the environment, filling landfills with useless packaging and discarded gifts.
Yet, every year, you cave in and go shopping.
The relentless onslaught of advertising exerts constant pressure. So do the unified bleatings of herds of shoppers, who call you "Scrooge" if you fail to enthusiastically join their ritual orgy of consumption. Friends and family needle you with gift requests, store windows beckon with shiny colorful packages, the same "classic" holiday jingles are piped constantly through every speaker in town.
Mercé Galán y Ramona Rodriguez nos informan de la reciente inauguración de Submergentes , una plataforma de video-arte en la que tienen cabida "todos aquellos trabajos en vídeo que exploren la identidad".
Desde SUBMERGENTES (www.submergentes.org) queremos dar la bienvenida a todas aquellas personas interesadas en el arte, el audiovisual, y la perspectiva de género, e invitaros a que visitéis nuestra web.
En esta plataforma de video-arte tienen cabida todos aquellos trabajos en vídeo que exploren la identidad. Para ello, hacemos una LLAMADA a la PARTICIPACIÓN a todas las personas independientemente de a que sexo o género pertenezcan.
Si tienes una cámara de vídeo, o una cámara de fotos o teléfono móvil que grabe vídeo, puedes realizar una grabación de entre 1 y 10 minutos, que explore a través de objetos, de la ropa, de los gestos, de las palabras, o del propio cuerpo, lo que in-define tu identidad. Entre todos los vídeos grabados iremos configurando a la mujer y al hombre contemporáneo, en un amplio mosaico de identidades.
Los vídeos se subirán a la red (a servidores gratuitos) y los linkaremos a la página de Submergentes. Cadaautor/a es propietario/a de su material y así constará en la web, con un pequeño resumen del mismo.
Al mismo tiempo estamos concertando algunos espacios expositivos, para que los vídeos se proyecten, e invitamos a las personas que lo deseen a que asistan y a la participación performativa. Intentaremos que el material que produzcamos salga a la luz, en distintas ciudades.
No se trata de un concurso, Submergentes es una plataforma sin ánimo de lucro, que apostamos por la creación de redes y el vídeo-arte, entre otras cosas.