Se agradece una exposición que afronte
la crisis de la gestión de la cultura desde un punto de vista constructivo, superando la clásica polarización entre institucionalismo y sector independiente. En una época en la que las experiencias culturales más básicas son pasto de la mercadotecnia y tanto artistas como programadores –independientes o institucionales- se muestran incapaces de proponer soluciones imaginativas, esta exposición atípica y valiente nos sugiere que quizás el camino esté en la
creación de debates multilaterales a tiempo real en los que las diferentes capas que estructuran la “cultura” aprendan a conocerse en el proceso mismo y no sólo en el momento espectacular de su visualización lista para consumir. En el
Centre d´Art Santa Monica de barcelona.